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POTAJE DE GARBANZOS

Cuando el frío se mete en los huesos la mejor manera de echarlo es con un buen potaje caliente. Los guisos de legumbres son un auténtico vicio y en casa los cocinamos todas las semanas. Hoy os invito a descubrir esta sencilla receta de garbanzos al curry con acelgas, calabaza y patata. El sabor especiado es contundente y la textura espesa del caldo una delicia. La elaboración es bastante fácil y rápida y puedes llenar tu cazuela para consumir el potaje en varios días. 


INGREDIENTES PARA 4 RACIONES


Los garbanzos debes ponerlos a remojo la noche anterior, mínimo 12 horas. Una vez hidratados escúrrelos bien y reserva. Para facilitar el trabajo dejaremos listas todas las verduras de nuestro guiso antes de comenzar. Las lavamos bien y troceamos en dados. Los tomates no suelo pelarlos, los compro ecológicos y prefiero aprovechar los nutrientes de la piel, pero si a ti no te gusta encontrarte las hebras en el guiso, pélalos antes. Para exaltar el sabor de los ajos a mi me gusta pasarlos por el picador de ajo, es un utensilio fantástico y con el que sueltan todo su jugo. Hace tiempo compré este modelo en Ikea y la verdad es que me encanta 🙂

Empezaremos haciendo el sofrito (yo siempre lo hago todo en la misma cazuela, en este caso en olla exprés porque andaba justa de tiempo). Ponemos un par de cucharadas de aceite a calentar y vertimos el pimiento rojo en tiras, doramos unos minutos, incorporamos la cebolla y cocinamos hasta que esté blandita. Agregamos el perejil y los ajos picados y sofreímos durante un par de minutos a fuego bajo. Añadimos los tomates en dados pequeños y cuando hayan soltado el jugo vertimos el vaso de vino blanco y mantenemos al fuego hasta que reduzca el alcohol. Retiramos un momento del fuego, espolvoreamos las especias (pimentón, cúrcuma y curry) y salpimentamos al gusto. Removemos bien el sofrito y vamos agregando el resto de ingredientes (las acelgas, la zanahoria, las patatas chascadas, la calabaza y los garbanzos). Las patatas chascadas nos ayudarán a espesar el caldo de una forma natural, ya que soltarán el almidón si las troceamos con este método. Para chascarlas lo único que tenemos que hacer es “partirlas” en lugar de cortarlas con cuchillo. Yo suelo hacer un corte pequeño con el cuchillo y luego abro la patata con las manos.

Mézclamos todo con el sofrito y añadimos agua hasta que las verduras queden cubiertas, dejamos a fuego alto hasta que caliente, probamos por si necesita más sal o especias y cerramos la olla. Yo he dejado el guiso a fuego durante 40 minutos. Si lo haces en cazuela convencional el tiempo de cocción será bastante más largo (2-3 horas). Una vez listo sirve caliente. Hoy lo he acompañado de cuscús orgánico para completar mi plato de legumbres con granos y así obtener una proteína completa de alta calidad. Si te sobra guiso puedes consumirlo en los próximos 2-3 días o congelarlo (aunque te recomiendo que no congeles la patata porque se queda muy seca y gomosa).